La paradoja del buen gestor: seguidor, perdedor y mediocre

La paradoja del buen gestor ¿no? Pensar que para ser un buen gestor de grupos, proyectos, organizaciones o similar uno deba ser seguidor, perdedor y mediocre. Cuando además lo que se promueve es la excelencia, la fuerza, la perfección, el liderazgo, el poder y la predominancia. Sin embargo, cualquier comportamiento, si se vuelve rígido, se transforma en inapropiado en una situación determinada. Pero vamos a ir por partes, como dijo Jack xD.

Seguidor

Esta situación en la que ser un seguidor es la mejor opción, puede ser obvia para muchos. Planteemos que nos encontramos en una organización en que hay una persona mejor preparada que nosotros para resolver dicha situación. ¿Tiene lógica que lideremos esa organización? Realmente no mucha en la teoría. En la práctica pueden aparecer el miedo, las dudas, la envidia, los celos. Sobre todo si la organización plantea una estructura vertical estricta, en la que la manipulación ha hecho mella. Sin embargo, una cosa es gestionar y otra liderar, por lo que tener esta diferencia clara es fundamental.

Así, la dificultad para poder ser seguidor cuando se gestiona o se realiza consultoría en una organización es poder recuperar la iniciativa cuando la situación cambia y la persona que estaba liderando no es la más apropiada. Ahí son necesarias unas grandes dotes de experiencia y formación para realizar ese tránsito adecuadamente.

Perdedor

En este caso, puede resultar paradójico para unos pocos más. No obstante, planteemos el escenario adecuado. En un momento determinado de un proyecto se establece una discusión con diferentes puntos de vista. El gestor defiende una visión y al cabo del tiempo, observa que está equivocado. Podríamos decir que su visión no era la adecuada y, por ello, es un perdedor. Pero también puede pasar que se entronque en esa posición por el poder que le otorga la organización. Entonces defenderá a capa y espada la situación sin generar ningún cambio. Eso hará empeorará el resultado del trabajo. Además, posiblemente se genere en el ambiente rabia, desánimo, frustración y desencanto.

¿Y entonces por qué no asumimos que también somos perdedores? La cultura de la competitividad y el individualismo como única meta posible ha hecho daño. Además asumir frente a los demás que estamos equivocados puede implicar cierta dosis de vergüenza o incapacidad debido a la educación recibida. Como antídoto, una buena formación constante en el ámbito del crecimiento personal.

Mediocre

Este aspecto de la paradoja del buen gestor puede ser el más incómodo para todos aquellos que tenemos una larga formación académica. Básicamente porque gran parte de la formación habrá sido en sus inicios teórica. Y, por ende, se habrá basado en calificaciones numéricas. Entonces, surge el reto de valorar el otro apartado: las experiencias prácticas de la vida.

En un proyecto poder reconocer que en determinados aspectos uno ha sido mediocre es la única forma de seguir aprendiendo. Sí, mediocre. Porque nadie nace con todo aprendido. Y siempre nos encontraremos aspectos en los que, posiblemente lanzados por la audacia, creamos que nuestra visión era suficiente para resolver el problema. Sin embargo, la vida nos pone en nuestro lugar constantemente. Y sí, tod@s fuimos mediocres alguna vez y lo seguimos siendo en algunos ámbitos. Depende de nosotros, a través de la humildad, poner remedio. Y el medio es seguir experimentando, errando, estudiando y aprendiendo.

¿Y de qué me sirve la paradoja del buen gestor?

Justo hoy veía un vídeo de Arnold Schwarzenegger (aunque no sea uno de mis ídolos) en su discurso para la University of Houston y decía: Rompe el espejo en el que te miras a ti mismo. Quizá esa sea una de las pautas a tener en cuenta cuando uno gestiona un grupo o una organización. Porque es necesario reconocer que cuando se trabaja en grupo, la planificación sirve de bastón pero no de brújula. La dirección se encuentra marcada por las necesidades del momento presente. Ahí, puede ser que tengamos que volver a ser seguidores, mediocres o perdedores. Ahí se encuentra la moraleja de la paradoja del buen gestor: para dar un gran paso adelante, es necesario tomar unos cuantos pasos hacia atrás.

Gracias por leer mi entrada, ya sabes que cualquier comentario es bienvenido. Si tienes dudas, por favor, pregunta. Y claro, estoy abierto a cualquier sugerencia.

Fotografía por Roman Koester en Unsplash

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